viernes, 15 de mayo de 2009

LA ESCUELA DE BEGOÑA

AÑO 1971
Ese año empecé la eduación general básica a los seis años de edad en el Colegio Nuestra Señora de Begoña, y para acceder a él tenías que ser hijo de productor de Altos Hornos del Mediterráneo AHM, o más antiguo Altos Hornos de Vizcaya AHV. Mi padre fué despedido de Ferroland en una época de conflitos laborales, donde el derecho de reunión y muchos sindicatos estaban prohibidos. Recuerdo comentar a mi padre la reunión que tuvieron los trabajadores una noche para hablar de sus reivindicaciones laborales y como apareció la Guardia Civil tras el chivatazo de un compañero. Tras dejar Ferroland, mi padre opositó para entrar en la nueva fábrica de AHM, la IV planta siderúrgica integral, siendo admitido, lo que implicó irnos a vivir a otra casa en la calle Palancia esquina Avda. Camp de Morvedre, junto al campo de fútbol del Acero, asi como mi escolarización en Begoña. Begoña era un colegio privado, con profesores contratados por la "fábrica" y su particular forma de ver la educación. Mi primer dia de escuela fué traumático, no solo para mi, si no para todos mis compañeros de aula. No dejabamos de llorar...



El aula era horrorosa, las paredes blancas con zócalo gris, la puerta de acceso de color gris tenía mucha altura, y para entrar había una escalerita que bajaba. Al fondo unos grandes ventanales enrrejados, a la derecha una gran pizarra. Los tenebrosos pupitres de madera eran antiguos, dobles, con el tablero inclinado y un agujero para el tintero, los asientos eran plegables y el apoya pies formado por unas traviesas de madera, de forma que al sentarse los pies quedaban apoyados sobre estas traviesas, "malditas traviesas de madera". En primero y segundo de EGB tuvimos profesoras, "Doña Paquita", "Dª Dolores", "Dª Consuelo"...y eran realmente agradables pero con disciplina. La que más queriamos era a Dª Paquita, una mujer muy buena, bajita, pelo moreno y regordita. Lo que más nos gustaba del cole era el patio, como a cualquier niño, y era un recinto cerrado con suelo de tierra y piedras, donde jugabamos a pillar y otras cosas, pero principalmente nos peleabamos. Habia un niño muy bruto que formó su pandilla y siempre andaba yo metido en lios con este crio, hasta que un dia un miembro de su pandilla me tiró una piedra, a lo que yo se la devolví, con tan mala suerte que le dí a otro niño en la cabeza, con el consiguiente corte y puntos de sutura. ¿Y quién era el niño?, pues nada más y nada menos que el hijo de la profesora, lo que implicó un severo castigo, sin patio durante un tiempo. La verdad es que éramos muy violentos y por regla general los mayores no le daban importancia, y la crudeza con que se trataba al que tenía algún problema físico o psíquico era lo habitual, nos desarrollabamos con esa marca; el que tenía la vista mal y llevaba gafas de culo de vaso tenía como mote "rompetechos" "cuatro ojos", el que era muy alto "jirafa", el que tenía los dientes salidos "caballo", el moreno "negrito", el que tenía sindrome de dawn "subnormal". Era así de cruel, y nadie decía nada. Para no tener mote despectivo tenías que hacerte respetar, y para eso tenías que ser el más fuerte, al que te insultaba lo calentabas y ya está. A esto lo llamo yo "selección natural", sobreviven los más fuertes, ya lo decía Drawin.
En el aula nos sentabamos por riguroso orden alfabético, y si te portabas mal te castigaban de rodillas, plegando tu asiento, apoyando tus rodillas sobre las traviesas de madera, hasta que pasado un tiempo te dolian las rodillas y suplicabas que te levantaran el castigo. Otro castigo psiquico era expulsarte al pasillo, aunque en cursos superiores también suponía que podía ser físico, puesto que si pasaba por allí el director, la bofetada no te la quitaba nadie.
La entrada al cole se realizaba en el patio principal, donde nos concentrabamos hasta que sonaba la campana del balcón, donde se izaba la bandera nacional con el aguilucho mientras cantábamos "Viva España, alzad los brazos hijos del pueblo español, que vuelva a resurgir...", situados en fila con el brazo alzado apoyado en el hombro del compañero, vamos toda uns formación militar digna del régimen franquista que empezaba a agonizar, pero que marcaba la vida de todos los españoles...

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